viernes, 29 de diciembre de 2006

Caso Schaulsohn

Hay una frase que algunas vez escuché en los X-Files que decía: "la mejor manera de esconder una menira es estre dos verdades"
Y creo que tiene toda la razón. NO digo que este sea el caso, pero esta frase nos sirve como guía para abordarlo.
Lo que me sorprende es que un día el Sr. Schaulsohn mientras se lavaba los dientes (por decir algo), se le "ocurrió" que esto de las platas desde el gobierno a las arcas políticas era al menos "dudosa" o ilegal.
No es razonable suponer que cada movimiento político es hecho sin conciderar consecuencias, las ganacias y las pérdidas. Si pensamos en la teoría de juegos y descartamos las acciones altruistas (porque no estamos en periodo de elecciones), cabe suponer que el costo de distraer la atención hacia este tema es menor que cualquier otro posible.
¿Qué será aquello que (cabe suponer) espera ser develado?
Finalmente. Cuando un mago hace un truco, nos distrae mostrandonos una mano, pero la otra, la que permite que se realice el truco, permanece oculta e inadvertida.

martes, 19 de diciembre de 2006

Qué pasa con el gobierno?

Siempre ha sido habitual que en momentos difíciles el gobierno recurra a comparaciones con el gobierno militar para salir del paso. Es mas, se puede saber qué tan serio es el problema por cuántas veces y cuántos ministros citan a los 17 años.
Me parece que hay un supuesto muy antiguo dando vueltas por ahí. Creo que ellos aun piensan que si se está en contra del gobierno militar, entonces se es parte de los "buenos". Más bien, cualquier cosa o cualquiera que esté en contra de Pinochet, es por defecto, bueno. Sin embargo, esa forma de pensar ya puede ser considerada añeja, porque los "demonios" (asumiendo su punto de vista) del pasado ya han sido superados. E invocarlos nuevamente, a cada rato, es ser como un vampiro que se alimenta de un odio que la mayoría se esfuerza por superar.
Me parece que es una forma de control mental.... (aunque suene raro), porque lo que tratan de hacer es azuzar la parte emotiva para que predomine lo emosional por sobre lo racional, así El Pueblo pierde su capacidad crítica y por lo tanto, pierde su poder.
S. E. la presidenta y los ministros Velasco y Lagos quieren ser como la televisión (el aparato) para dejarnos con la mente en blanco mientras ellos resuelven el problema.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Con motivo de su deceso.

El gobierno tomó la desición de no realizar funerales de Estado para el General A. Pinochet. Elección guiada por sus experiencias y compromiso con los otros que tambien sufrieron. Desde el punto de vista emotivo fue una desición correcta. También internacionalmente puede haber sido bien visto que no se realizaran.
Sin embargo se podría pagar un precio mayor. Ha costado muchísimo cambiar la idea, en la mente de todos nosotros, de que el ejército como institución es leal al General Pinochet. El ex comandante en jefe General Cheire dio grandes pasos para el restablecimiento de las confianzas en el ejercito, sus relaciones con el gobierno y compromiso con la ciudadanía.
Lamentablemente, al rendir honores sólo el ejercito se dio una imagen que corresponde al pasado, un ejercito que es leal a una firgura emblemática. Aunque la realidad no sea esa, porque los motivos por los que se realizaron tales honores fueron los que su propio reglamento establece. Pero como se sabe, en política la imagen es tanto o más importante que la realidad. (Puedes ser una buena persona, pero si no das la imagen de serlo, ¿cómo puede alguien que no te conoce saberlo?)
En mi opinión, la mejor estrategia, es que el gobierno hubiera tomado el control de la situación con un funeral de ex mandatario, en dónde incluso podría haberle bajado un poco el perfil y haber dejado los rituales de ejercito más en un segundo plano. Además habría mostrado un comportamiento más a la altura.
Finalmente, se debe tomar en concideración el hecho de que desde la votación del "si o el no", el porcentaje de los votos de derecha e izquiera (aunque sean términos bastante antiguos) no ha cambiado significativamente, por lo tanto si suponemos que aquellos que votaron por el sí de algún modo siguen siguen unidos a la causa que se representaba en esa época, hoy prácticamente la mitad de Chile tendría cierta afinidad con el dolor de su deceso. Una mitad de Chile que el gobierno también debe representar.